Allegra lloraba, ante la mirada de odio de Julia, tenía por seguro de que nunca olvidaría aquellos ojos verdes, era increíble como una mujer hermosa podía destruir su vida de esa manera
—¿Te doy lástima, Allegra? —preguntó Julia—. Alguna vez fui una mujer enamorada como tú.
—Eso no es amor, Julia.
—Lo fue, lo amé demasiado, di todo de mí y solo recibí rechazos y traiciones, jamás me dio una oportunidad —dijo y se acercó a la joven, quien asustada atinó a arrastrarse hacia atrás topando con la