Samara se inclinó hacia adelante, sus dedos tamborileando sobre el brazo de su silla. Cuando Leonela terminó, un silencio denso llenó la sala.
Samara fue la primera en abordar a Leonela.
—Impresionante —dijo, su voz baja pero resonante, cada sílaba un veredicto—. Tienes visión, Leonela. Eso te lo reconozco.
—Antes que nada, me disculpo por… —comenzó Leonela, su voz temblando al aludir al incidente del lobby, pero Samara alzó una mano, silenciándola.
—Del tema personal estamos pendientes —dijo Sa