Andressa observa el coche de Sávio doblar la esquina y acercarse. Con una sonrisa juguetona, se levanta y lanza una última mirada a Marina.
— Ahí viene tu novio. Voy a dejarlos más a gusto —comentó, acomodando el bolso en el hombro. — ¿Nos vemos el sábado, entonces?
Marina sonríe, sintiéndose levemente animada.
— De acuerdo. Hasta entonces.
— No puedo esperar al fin de semana — responde Andressa, con un brillo de entusiasmo en los ojos. Se despide y entra en casa.
Cuando llega a su cuarto, se q