Ya había pasado mes y medio desde la consulta de Marina con el médico. Desde entonces, había decidido enfrentar la vida con más ligereza y serenidad, creyendo que algo bueno podría suceder en cualquier momento, cuando dejara de lado toda la presión que sentía sobre sus hombros.
En la oficina, mientras analiza el expediente de una nueva clienta, fija la vista en la pantalla del ordenador, entrecerrando los ojos por el cansancio acumulado de una semana agotadora. La presión de las responsabilidad