Mientras corría con pasos decididos tras Andressa, Xavier la vio desvanecerse y rodar por las escaleras. Se detuvo por un instante, observando cómo su cuerpo caía torpemente hasta el siguiente descanso. Al acercarse, notó que estaba inconsciente. La sangre que fluía de sus heridas manchaba la ropa y el suelo a su alrededor, dejándola casi irreconocible. La mujer que yacía ante él parecía muy distinta a aquella joven encantadora y vivaz que había conocido.
Xavier siempre había tenido debilidad p