Al terminar la jornada, Marina sale de la empresa con la mente aún flotando, perdida en los pensamientos sobre todo lo que está ocurriendo entre ella y Víctor. Al entrar en el ascensor, encara su reflejo en el espejo y se pregunta, con cierta duda, si todo aquello es realmente real o solo obra de su imaginación desbordada. Al recordar a Víctor defendiéndola con tanta determinación frente a toda la familia, una sensación inédita le crece en el pecho, mezcla de admiración y un leve temor. Los enc