Víctor se detiene un instante y la mira a los ojos, percibiendo cuánto está siendo sincera. Se acerca despacio, con los ojos cargados de deseo. Cuando sus labios finalmente se encuentran, es como si una electricidad instantánea tomara el aire alrededor. El contacto inicial es firme, casi urgente, y pronto los labios se presionan con más intensidad, reclamándose mutuamente.
Su mano se desliza hasta la nuca de ella, sujetándola con una determinación que la hace sentirse completamente dominada. Ma