Marina aparta las manos de su amiga, sintiéndose algo incómoda con el rumbo de aquella conversación. Se pasa la mano por el cabello, empujando algunos mechones detrás de la oreja, un gesto que delata lo presionada que se sentía por las palabras de Andressa.
— No me lo pidas de ese modo — dice Marina, con las mejillas levemente sonrojadas. — Hace parecer que me estás presionando.
Sin que Marina lo note, Andressa pone los ojos en blanco y suelta un largo suspiro, mostrando un leve rastro de impac