—Lo sé, y lo he estado pensando —confesó—. Vamos a darles lo que quieren, pero a nuestra manera. Isabel se obsesionó con la mansión cuando estuvimos juntos, y aunque terminó todo de la peor manera, es claro que sigue siendo su objetivo. Vamos a usar esa obsesión en nuestra ventaja.
Valeria arqueó una ceja, intrigada por la repentina chispa de estrategia en los ojos de Daniel.
—¿Y cómo lo haremos? —preguntó, entrelazando sus dedos con los de él.
—Ya está decidió que Voy a ofrecerle la mansión, p