Daniel se levantó y la ayudó a levantarse, dándole un pequeño beso en la frente.
―Vamos, te conseguiré agua y luego hablaré con los chicos. No te preocupes, te apoyaré en lo que necesites.
Valeria sintió una oleada de gratitud mientras caminaban juntos hacia la puerta del baño. Sabía que, a pesar de los desafíos, siempre podría contar con Daniel para enfrentar cualquier cosa que viniera.
Valeria regresó a su escritorio, la mente aún aturdida por la experiencia en el baño. Intentó concentrarse e