Gabriel, desde la muerte de Ana, no había podido dormir una noche profunda y plácidamente. Cada día se levantaba más cansado y sin ánimos para seguir la lucha en la vida. Llegó a su casa después de dejar a Karen en su casa y regresó y como no hacía en mucho tiempo, solo se dedicó a dormir.
Esa mañana fue muy diferente. Se levantó muy temprano, descansado y lleno de ánimos. Fue a su gimnasio personal e hizo ejercicios por una hora. Después de desayunar, se bañó y se preparó para recibir a su nue