La pareja llegó al restaurante y él terminó la llamada y se giró al ver a la chica de pie a una mesa, se le acercó y, como todo, un caballo sacó la silla para que ella se sentara.
La joven se sentó, dejando escapar un largo suspiro.
— ¿Qué hiciste anoche? — preguntó el hombre tajante.
Los ojos oscuros de Karen lo miraron fulminando, si en ese momento esos ojos fueran metralletas, lo convertiría en un colador.
—Le dije que pasé toda la noche trabajando. Me enviaste con Celia un mundo de trabajo e