Gabriel solo se limita a mirar a la joven y sonríe de medio lado. Sabe que la tiene confundida, pero necesita de su ayuda, porque su padre no tiene tiempo. Y él, a pesar de que no querer tener a una mujer a su lado, la idea de tener un hijo lo llena de cierta luz y calor en su corazón. Las palabras de su padre la noche anterior lo pusieron a reflexionar sobre su soledad, que cada vez se hace más pesada y oscura.
Desde la muerte de Ana, él no ha vuelto a pensar en ninguna otra mujer, se ha mant