El sonido de gruñidos y golpes resuena en el campo de batalla. La luna ilumina la escena con su luz pálida, reflejándose en el sudor y la sangre que cubren a los combatientes. Einar, con el cuerpo lleno de heridas, apenas se mantiene en pie, pero no se permite ceder. Su oponente, Magnus, el alfa rival, también muestra signos de agotamiento, pero su mirada sigue cargada de rabia y determinación.
Lía observa desde la distancia, su corazón latiendo con fuerza. Quisiera intervenir, pero sabe que es