La mañana comienza con un aire inusual de tranquilidad en Stormwood. Lía está en la cocina, preparando el desayuno mientras su hijo duerme en la habitación contigua. La calma, sin embargo, se siente frágil, como si el bosque que rodea la manada estuviera conteniendo el aliento. Einar entra a la casa, con la camisa desabotonada y el cabello despeinado después de una patrulla nocturna. Sus ojos oscuros reflejan el peso de las últimas semanas.
—¿Descubriste algo? —pregunta Lía mientras coloca un