La tensión en Stormwood es palpable desde el amanecer. Los lobos de la manada patrullan los límites del territorio con más frecuencia, y los rumores de una amenaza externa se esparcen como fuego. Einar, de pie en la cima de una colina que domina el valle, observa el horizonte con ojos afilados. Su instinto le dice que algo se aproxima, algo que pondrá a prueba no solo su liderazgo, sino todo lo que ha construido junto a Lía.
Lía, mientras tanto, está en la casa principal con su hijo en brazos.