La noche está tranquila, pero el aire parece cargado de algo más, algo que Lía no puede nombrar. Está de pie en el claro de la manada de Caleb, mirando las estrellas que brillan sobre ella. Aiden duerme en la cabaña, y Caleb, como siempre, le ha dado espacio para pensar. Sin embargo, esta vez no está sola.
Einar está ahí, de pie a unos metros, con su habitual postura firme, aunque algo en su mirada parece diferente. Lía lo observa, cruzando los brazos frente a su pecho, como si