La noche seguía envolviendo la ciudad en un velo de luces doradas. Alexandro y Vanessa se alejaron del bullicio del cóctel, adentrándose en uno de los salones privados de Montenegro Luxe. La música se escuchaba de fondo, pero el ambiente entre ellos era completamente distinto: cargado de tensión, deseo y algo más…
—¿Te divertiste coqueteando con esos diseñadores? —preguntó Alexandro con voz grave, atrapándola entre su cuerpo y la pared.
Vanessa levantó la barbilla con una sonrisa divertida.
—Oh