El hospital era un completo caos.
Alexandro, con el rostro pálido y las manos temblorosas, caminaba de un lado a otro mientras Vanessa intentaba respirar entre contracción y contracción. Sofía y Mariana trataban de calmarlo, aunque ellas mismas estaban al borde de un ataque de nervios.
—Montenegro, si sigues caminando así vas a hacer un surco en el piso —bromeó Vanessa entre jadeos, intentando aliviar la tensión.
—¡¿Cómo puedes estar bromeando ahora?! —explotó Alex, con los ojos desorbitados, p