El jardín estaba iluminado con luces cálidas, y el aroma de las flores frescas flotaba en el aire. Era la boda que Vanessa nunca imaginó que tendría, pero que ahora sentía como el único destino posible. Dos meses después del nacimiento de Mia, su amor por Alexandro solo había crecido, y aunque su relación siempre había sido intensa, ahora también tenía una ternura que la hacía aún más fuerte.
Desde la ventana, Vanessa observaba cómo los invitados se acomodaban. Sofía y Mariana terminaban los úl