La sensación de inquietud se apoderó de Vanessa mientras cerraba el cuaderno de bocetos con manos temblorosas. Sabía que había encontrado algo importante, pero también que no estaba sola en esa búsqueda. Alguien más lo sabía.
—Debemos sacar esto de aquí —susurró Sofía, mirando hacia la puerta con nerviosismo.
Alexandro asintió, tomando el cuaderno y las cartas. Su instinto le decía que no debían dejar esas pruebas en la empresa. Montenegro Luxe era su territorio, pero no significaba que fuera u