En el almuerzo con Alexandro...
Vanessa y Alexandro se encontraban en su restaurante favorito, compartiendo una mesa junto a la ventana que ofrecía una vista panorámica de la ciudad. El ambiente era relajado, y ambos disfrutaban de la compañía mutua.
—¿Sabes? Me encanta pasar tiempo contigo —dijo Alexandro, rompiendo el silencio con una sonrisa sincera.
Vanessa levantó la mirada de su plato, sorprendida por la franqueza de su comentario.
—No tienes que decírmelo, Alex. Ya lo sé —respondió