Mientras tanto, en la oficina de Vanessa…
Vanessa revisaba diseños en su escritorio cuando la puerta se abrió sin previo aviso.
—¿Siempre entras así sin tocar? —dijo sin mirarlo, manteniendo su concentración en las telas que tenía frente a ella.
Pero lo sintió. Su presencia. Su perfume. Su energía.
Alexandro cerró la puerta con un clic suave y se acercó sin prisa, hasta quedar justo a su lado. Apoyó una mano en el escritorio, inclinándose ligeramente sobre ella, lo suficiente para que el calor