Maya entreabrió la puerta del baño y recorrió la habitación con la mirada hasta donde la estrecha abertura se lo permitió.
Estaba envuelta en una toalla y llevaba el cabello húmedo suelto sobre los hombros. En otras circunstancias habría salido así sin ningún problema, pero no parecía apropiado hacerlo cuando Thiago estaba ahí afuera. Aun así, tampoco podía evitar sentir cierta expectación ante la idea de que él la viera de esa forma.
Sacudió la cabeza. Necesitaba concentrarse.
La habitación e