Naomi levantó la mouillette impregnada con la fragancia y la llevó hasta su nariz. Inhaló el aroma profundo y frunció el ceño, intentando descifrar qué le faltaba. Era casi perfecta… casi.
Dejó la tira a un lado y soltó un suspiro. Se quitó los lentes de laboratorio y se acercó a su banco. Cruzó los brazos sobre la mesa y apoyó la cabeza.
Estaba cansada.
Había estado trabajando sin parar. Incluso al regresar a casa, la fragancia seguía ocupando sus pensamientos, dándole vueltas a posibles ajust