Ethan no apartó la vista de la computadora cuando llamaron a la puerta. Ni siquiera lo hizo cuando escuchó los pasos entrar en la oficina.
—¿Tienes tu informe de la semana? —preguntó, sabiendo que se trataba de Naomi.
—Así es. ¿Acaso lo dudabas? —replicó ella.
Aunque aparentaba estar concentrado en el archivo de la pantalla, la siguió de reojo. La vio acercarse al escritorio y tomar asiento frente a él.
—Puedes comenzar entonces.
Naomi frunció el ceño. Desde el sábado no había vuelto a ver a