Ethan estaba preparando el desayuno cuando sintió los brazos de Naomi rodearlo por detrás. Debería haberse sentido incómodo ante el gesto; podía parecer simple, pero se le hacía incluso más íntimo que el sexo. Sin embargo, había en su tacto algo que resultaba extrañamente reconfortante y una sonrisa se extendió por su rostro.
—Buenos días —murmuró Naomi, antes de dejar un beso en su espalda y apoyar la mejilla allí.
Había tenido la intención de marcharse en cuanto despertó, pero no pudo hacerlo