Thiago terminó de despabilarse y estiró los brazos por encima de la cabeza para desentumecer los músculos. Luego apartó las sábanas y bajó los pies al suelo.
—¿Qué me estabas diciendo?
Al no recibir respuesta, levantó la mirada.
Una sonrisa apareció en sus labios al descubrir que Maya lo observaba con demasiada atención. No era la primera vez que una mujer lo miraba de aquella manera, pero por alguna razón encontró particularmente agradable que fuera ella.
Permaneció inmóvil durante unos segund