Los labios de Thiago se movían sobre los de la rubia en un beso lento y distraído. Había olvidado su nombre apenas unos minutos después de que ella se lo dijera.
Ella se acercó más a él y deslizó una mano por su muslo, avanzando poco a poco, acercándose cada vez más a su entrepierna.
Thiago apenas era consciente de lo que sucedía. Su mente estaba en otro lugar, atrapada entre las reuniones pendientes y los contratos que debía revisar.
Cuando se apartó, la rubia le dedicó una sonrisa sensual.