Ambos se enfrascan en una conversación, mientras los niños son llevados por Paolo y Regina a la pequeña plazoleta que hay detrás del mausoleo y yo me siento frente a esa foto que acababa de ver mi hijo.
—Hola, mi Romeo. Tantos años que no te veía, salvo por mis sueños ni siquiera una foto tuya pude llevarme cuando hui de este lugar y mírame, aquí estoy frente a ti habiendo olvidado el día en que partiste, me siento como la mierda por no haberlo recordado.
¿Me perdonas?— digo tocando la foto, mi