Sus labios eran lo que necesitaba para sentirme feliz y tranquila, él y mis hijos eran todo para mí y por ellos haría y daría la vida.
El beso fue subiendo de tono y en menos de un segundo me había acomodado en la mesa de reuniones mientras se fue colando entre mis piernas. Las sensaciones en todo mi cuerpo me estaban matando lo quería dentro de mí, pero ya. Como puedo bajo mis manos a la cinturilla de su pantalón y tiro de su cinturón para abrirlo.
-No comas ansias, amor- me dice mientras