Terminé de abrir el sello de lacre que tenía el sobre, su contenido eran tres simples páginas, era la letra de mi progenitor. Aunque al verla noté el paso del tiempo y, lo más probable, los estragos de su enfermedad. Su trazo era tembloroso y tenía algunas marcas de tinta corrida.
Debió haber llorado...
Respiré hondo y comencé a leer.
Ventimiglia, a seis años de tu partida.
Gianna, si has recibido esta carta es porque ya no pertenezco a este plano. Mi carne ya debe estar siendo comida por los g