Capítulo 42

Tragué grueso para responder, para entenderme, para saber por qué mi impulso me había llevado a ese lugar, o qué pretendía con hacerlo.

— ¿Qué sabes de Eduardo? — pregunté de golpe

— Es tu novio, tú deberías saberlo — gruñó ella con indiferencia mientras masticaba chicle con rapidez y la boca abierta

— No, nos separamos — dije rápidamente recordando que le había mentido, y que ella no sabía con exactitud quién era yo, realmente. Fabiana puso su boca en o, por el asombro, y dejó de masticar chic
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