Cuando salí del inmenso aeropuerto y me encontré con Luis en la camioneta, una sensación de miedo volvió a mí
— Luis, se ha ido a California desde hace dos días — Conté de golpe tras abrir la puerta del vehículo y tirarme al asiendo como la mayor de las derrotadas. Estaba demasiado exhausta con todo.
— No es posible, Mary, nadie la vio salir de aquí — Dijo Luis, completamente absorto mientras volteaba a verme
— Artimañas de esos viles millonarios – Dije con la voz contrita, pronunciarlo me