Estaba sentada frente a dos personas demasiado serias para mi gusto, con las manos apoyadas sobre mis rodillas y una sonrisa profesional perfectamente ensayada, cuando mi teléfono vibró dentro de mi bolso.
No debía mirarlo, lo sabía perfectamente, pero aun así cedí y deslicé la pantalla con un pequeño suspiro contenido, encontrándome con el mensaje claro frente a mí: Te espero afuera, de Adrián, lo cual solo podía describirse como perfecto, justo lo que necesitaba en ese momento.
Tragué s