Mi respiración comenzó a volverse más lenta, más pesada, como si cada inhalación costara el doble que la anterior, y sin darme cuenta tensé ligeramente los dedos. Fue entonces cuando sentí la mano de mi padre a mi lado, firme, contenida, pero lo suficientemente rígida para dejar claro que él también estaba sintiendo el peso de ese momento.
—Procederé a leer los resultados —dijo con calma.
El papel se deslizó fuera del sobre con un movimiento lento y preciso, y el leve roce del material al sep