El aire en la sala seguía cargado cuando Adrián bajó lentamente el papel, y por la tensión en su expresión supe que estaba intentando recuperar el control que acababa de perder. Sus ojos se movieron entre el documento y su abuela, y cuando habló su voz salió firme, pero contenida.
—No voy a casarme.
La frase cayó con una claridad absoluta.
—Me haré responsable del bebé —añadió inmediatamente, como si quisiera dejar eso claro antes de que alguien lo interrumpiera—, pero no hay motivo para un mat