El mundo pareció detenerse por un instante y sentí como si el aire hubiera desaparecido del interior del coche. No podía creer lo que estaba escuchando, ni cómo esas palabras habían salido de su boca con tanta firmeza. Mi propio padre, el mismo hombre que había trabajado toda su vida para protegerme, para asegurarse de que nunca me faltara nada y para enseñarme lo que era correcto y lo que no, me estaba mirando ahora con una dureza desconocida mientras me daba un ultimátum.
—Papá…
Pero él ya ha