Me quedé sentada varios minutos después de que Adrián se fuera.
La taza de café seguía intacta frente a mí y la prueba de embarazo descansaba sobre la mesa como una pequeña bomba que había destruido todo. Sentía las lágrimas acumulándose detrás de mis ojos, presionando con fuerza, pero me obligué a no dejarlas salir.
No aquí.
No delante de todos esos desconocidos.
Sentí las lágrimas presionando con fuerza detrás de mis ojos, pero apreté los labios y respiré hondo varias veces hasta que e