Capítulo 34

El día pasó más lento de lo normal.

Cada minuto parecía arrastrarse mientras yo miraba la pantalla de mi computadora sin realmente leer nada. Respondí correos, organicé documentos, revisé agendas… pero mi mente estaba en otro lugar.

A las cinco en punto Adrián salió de su oficina. Llevaba el saco sobre el brazo y la misma expresión seria que había tenido todo el día. Ni siquiera miró hacia mi escritorio cuando caminó hacia el ascensor.

Yo apagué la computadora, tomé mi bolso y bajé unos minutos
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