( Clara)
El hospital seguía siendo el mismo lugar frío, blanco y demasiado ordenado, pero ya no se sentía igual que el primer día, porque el miedo constante había cedido un poco de espacio a algo inesperado: la presencia de mis amigas, sus voces, sus comentarios sin filtro y, sobre todo, Adrián, que parecía haber asumido un nuevo rol sin que nadie se lo pidiera.
—Adrián, quiero agua —dije con total naturalidad, sin siquiera mirarlo.
No pasaron ni dos segundos antes de que el vaso estuviera fren