—Quizás porque normalmente lo es.
—Entonces supongo que usted es demasiado rico como para bañarse en piscinas de hotel —le dije, apoyando los brazos en el borde mientras lo miraba con una media sonrisa.
Adrián giró ligeramente la cabeza hacia el agua, observándola como si estuviera evaluando un informe financiero.
—No es un tema de riqueza —respondió con calma—. Es un tema de… estadísticas.
Fruncí el ceño.
—Eso suena preocupante.
—Lo es.
Se incorporó un poco en la tumbona y señaló la piscina c