DANIELA
Las palabras de la señora Gloria me habían herido en el alma. Era cierto, Lucas y yo somos de mundos muy distintos. Él viene de una familia pudiente, mientras que yo soy una niña a la que dejaron abandonada en un orfanato. Él es rico y poderoso, mientras que yo solo intento ganarme la vida trabajando hasta casi explotarme.
Sentía cómo las lágrimas empezaban a recorrer mis mejillas. Solo quería irme, pero tenía el deber de quedarme para la dichosa reunión.
—Daniela, cariño, abre la puert