Los días pasaron volando desde que supimos que esperábamos una niña. Emilia. Solo pronunciar su nombre nos llenaba de emoción. Cada mañana Daniela despertaba con una sonrisa, acariciándose el vientre, hablándole con dulzura, y cada noche, antes de dormir, yo me inclinaba para susurrarle cuentos al oído, como si ya estuviera entre nosotros.
Después de todo lo que habíamos pasado, por fin teníamos una razón para respirar tranquilos. Mariano estaba en prisión, y Sonia… simplemente desapareció. Tras