De regreso a nuestro hogar, ninguno de los dos cabía de la felicidad. Nuestra noche de bodas fue una locura, y todavía recuerdo los besos, caricias y emociones que vivimos en esa pequeña habitación.
—¿Estás cansada? —pregunta Lucas mientras nos acomodamos en el jet.
—No pude dormir bien anoche —este me mira con una sonrisa cómplice.
—Ya podrás descansar un rato en el jet.
—Eso espero.
Cuando ya estamos en el aire, el piloto nos indica que podemos movernos dentro del jet. Aprovecho para pararme