DANIELA MOLINA
Estaba muy asustada, no paraba de caminar de un lado a otro. Me sorprendía la tranquilidad con la que estaba Lucas, ahí sentado en una silla junto con Claudia, esperando a que me calmara. Pero no podía. Acabo de romper mi promesa; ahora seré madre de un hijo que ni siquiera planeé tener. Se suponía que este bebé debía ser de Lucas y de Sonia, no mío.
—Daniela, ya me tienes mareada con tanta caminadera —habla Claudia, pero yo estoy con los nervios de punta.
—¿Por qué no me lo diji