Mariana
Se siente irreal. Sus manos rozando y presionando mi cuerpo me elevan a las nubes y no quiero caer... No quiero despertarme del sueño en el que me ha metido.
Aferro mis dedos en su espalda cuando muerde la piel de mi cuello y presiono con fuerza los ojos.
Una ráfaga de miedo se instaura en mí, sin embargo, no pretendo hacerle parar, no ahora que lo siento tan mío aunque realmente no sea así.
Es difícil decifrar el aroma que desprende la habitación, la cual está casi a oscuras, excepto