Mariana
Observo la pantalla de mi laptop con una sonrisa radiante. Las videollamadas con mi madre y mis hermanas son los momentos más esperado de la semana. En la pequeña ventana de la pantalla, veo mamá, con el cabello recogido y una expresión de amor incondicional. A su lado, mis hermanitas pequeñas se pelean por espacio en el cuadro, cada una queriendo compartir su día primero.
—¡Ya casi tengo todo el dinero necesario para traerlas a Estados Unidos! —anuncio con entusiasmo, sintiendo un calo