Mariana
Nos quedamos viéndonos fijamente después de un intenso beso. Nuestras respiraciones se mezclan y desliza su pulgar por mi labio inferior para susurrarme despacio: —¿Quieres que me quede aquí contigo hoy?
Por un momento pensé que me diría que me quería, que me pediría ser su novia y que se estaba enamorando de mí, no sé, alguna cursilería de novela que estoy acostumbrada a leer. Pero no, solo le importa el sexo y nada más. Estoy cansada de que me tome como un objeto sexual sin más, y qu