Mariana
Se me hace imposible no fijarme en los movimientos de sus carnosos labios cuando habla. La tensión entre ambos se ha vuelto desesperante y persivo que algo lo mantiene inquieto, sin embargo, no hace el intento de sacar lo que sea que oculta.
No sé si es el vino, o la calor extraña que estoy sintiendo al tenerlo tan cerca, pero la música suave que se filtra por las bocinas invisibles a mis ojos me llevan a mover mi cabeza calmando las ansias de bailar.
—¿Quieres bailar para mi?
Su preg